Pepito, Juanilito y Tonilito recibieron la calificación que les puso su maestra de educación sexual. Pepito sacó 2, Juanilito 1 y Tonilito 0. Muy enojado dice Tonilito: “¡Ah, pero alguna vez creceremos, y entonces ya verá esa profesora!”. Exclama Juanilito, igualmente furioso: “¡Le daremos cada uno una patada!”. “¡Sí! -remata Pepito, también hecho una furia-. ¡Y en los meros éstos!”. (Ahora me explico porque los tres chiquillos reprobaron la clase de educación sexual. No tenían idea de las cosas)... Don Algón, maduro ejecutivo, llamó a su nueva secretaria para dictarle una carta. La muchacha notó que el jefe traía la bragueta abierta -portañuela, para mis lectores de otros países de América Latina-, pero no dijo nada. Al salir de la oficina, sin embargo, se valió de un eufemismo para adver