Deportes martes 18 de nov 2008, 11:26am - nota 2 de 27

Tarde de sombras en novillada

Por: Ulises Rivero/El Siglo de Torreón/Torreón, Coah.
Sin posibles aspirantes al cartel de triunfadores concluye la segunda fecha del serial, los novillos de La Playa destacaron por su calidad, bravura, fuerza. Los espadas al fallar con el acero dejaron ir la oportunidad de obtener así los máximos trofeos. (Fotografías de Ángel Padilla Ruvalcaba)


Después de mes y medio con ayuno de fiesta brava en esta ciudad, nuevamente se engalanan los tendidos de la Tradicional Plaza de Toros, los cuales, al igual que la primera novillada del serial novilleril realizada el Día de la Raza, registraron entrada aceptable, en su mayoría damas y niños que acudieron al llamado aprovechando la promoción otorgada por la empresa.

La novillada dio inicio con retraso significativo y luego de que el respetable con rechifla solicitara el comienzo del mismo. Por fin, 45 minutos después de la hora anunciada suenan parches y metales y el paseíllo es ejecutado por los noveles espadas.

Alejandro Zavala

Recibe a “General” con escasos y deslucidos capotazos. El burel acude con fuerza al corcel, posteriormente tercio de banderillas realizan los subalternos sin mayor efecto que la rechifla de los asistentes. El novillero inicia con la muleta realizando escasos pases por derecha, el astado acude por lo alto al engaño. El espada decide abreviar la efímera labor, y en la ejecución de la suerte máxima, en tres intentos con el acero sólo encuentra hueso, finalmente el novillo muere tras la puntilla. Silencio.

Fernando Cantú

Inicia su faena con la capa ejecutando con enorme valor farol de rodillas, el cual continúa con verónicas conectando enormemente con el tendido, que al momento estalla de emoción. El toro acude al caballo y posteriormente el morrillo del burel es magníficamente adornado. El diestro concluye su labor con la capa realizando quites por chicuelinas y rematando con media verónica. Brinda la muerte de su enemigo al matador Arturo Gilio. Inicia labor por derecha, a fuerza de poderío y muletazo tras muletazo el astado entra al engaño y en el centro del ruedo realiza magníficos naturales. El torillo busca el cuerpo del torero que valiente sale de aprietos y decide realizar la ejecución, los intentos se repiten hasta contar siete y un aviso. El novillero escucha palmas y sale al tercio.

Antes de la salida del tercer novillo, salta a la arena el novillero lagunero Álvaro Jara, armado con una manta que a la letra decía “Sigo esperando mi oportunidad” y con ello arma la escandalera en la Plaza. El empresario Eduardo Ganem llama al joven lagunero y se compromete ante el público presente para que Álvaro forme parte del tercer cartel del serial. Además obtiene el regalo del burel por parte de José Ganem Aráiz. La afición aplaude el gesto del primo del empresario taurino.

Miguel Alejandro

Sale de la puerta de chiqueros el tercero de la tarde denominado “Fusil”, que al momento resultó ser el novillo mejor presentado de la tarde. Ingresa con amplio recorrido y es recibido pegado a las tablas con verónica, el burel acude con bravura al caballo, con la muleta hace faena por derecha, hasta realizar un derrote de rodillas muy torero rematado con pase de pecho. Continúa su labor tratando de ceñirse al astado, el cual sufre ya el efecto del castigo de varas, aún con enemigo realiza manoletinas muy aplaudidas por el respetable, la suerte máxima la rubrica con estocada hasta el pelo, sin embargo el burel tarda en doblar, en el segundo intento pincha en hueso al tiempo que del biombo se emite el primer aviso, se escucha el segundo y el novillero opta por descabellar a su enemigo para luego intentar dos veces más darle muerte con la espada, el novillo no dobla y escupe el acero, finalmente se escucha el tercer aviso y el enemigo se va vivo. Silencio.

Luis Pedro Rodríguez

El novillero guanajuatense recibe al novillo que cierra la tarde, “Caudillo”, herrado con el número 144, con farol de rodillas, de pie ejecuta cuatro verónicas y solicita la suerte de varas, el torillo acude con enjundia al caballo y recibe severo castigo con la vara, que tras anunciar el cambio de suerte el encastado picador prosigue con saña su labor, pues el novillero así lo solicitaba. El astro rey deja de emitir sus rayos y las sombras embargan la plaza, con la luz de los celulares en los tendidos, el novillero abrevia su labor con la muleta, decide armarse con la espada obteniendo en su segundo intento fulminar a su enemigo. Escucha palmas.

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