El asesor financiero andaba tan apurado por los últimos sucesos financieros y bursátiles que durante varias semanas descuidó a su joven y ardiente mujercita. Un día llegó a su casa y la sorprendió entrepiernada con un desconocido. “¿Qué significa esto, Mesalinia?” -le pregunta indignado. “Se me olvidó decírtelo, Mercuriano -responde alegremente la muchacha-. ¡Ya cotizo en Bolsa!”... Le cuenta una señora a otra: “Mi esposo es ahora un ángel”. Pregunta la otra: “¿Dejó aquella vida de crápula que llevaba?”. “No -responde la señora-. Pensó que el tanque de gas tenía una fuga, y para cerciorarse le arrimó un cerillo”... El muchacho que estudiaba fuera iba a participar en una obra de teatro. Hacía el papel de un gentleman inglés, y necesitaba un monóculo. Le puso un mensaje a su papá: “Mándame d