Un tipo le cuenta a otro: “Fui a una conferencia sobre eyaculación prematura, pero cuando llegué ya había terminado”... El recién casado se quejaba con su papá de la frialdad de su flamante mujercita. “No le interesa el sexo -le decía-. En la mañana, nada. En la tarde, nada. En la noche, nada”. “Hijo mío -suspira el señor-, somos compañeros de desgracia. Estás viendo al esposo de la campeona mundial de natación”... Libidiano Pitonier, sujeto proclive a la concupiscencia de la carne, le pidió a Susiflor, muchacha ingenua, la dación de su más íntimo tesoro. Ella vacilaba: no sabía con precisión cuál era su más íntimo tesoro. Al final el labioso galán la convenció. “Pero -le pregunta tímidamente Susiflor- ¿me respetarás mañana?”. “Supongo que sí -responde el salaz tipo-. Lo que me está costan