
Debido a la falta de oportunidades en el campo, muchos ejidatarios se vienen a la ciudad a buscar un empleo.Poco a poco las antiguas comunidades ejidales de la comarca se han ido convirtiendo en colonias populares o fraccionamientos residenciales; los ejidatarios han tenido que dejar la tierra para trabajar como obreros, jardineros o veladores en la ciudad. El campo lagunero ofrece hoy un rostro muy distinto al de hace 20 años.
El campo lagunero decrece, poco a poco los ejidos se han convertido en fraccionamientos y los ejidatarios ahora son obreros, albañiles, jardineros, empleados. Muchas de las comunidades rurales han quedado reducidas a dormitorios, mientras que sus habitantes, que antes se observaban diariamente en la labor, ahora salen temprano a cubrir un turno en las industrias de Torreón y Gómez Palacio.
“Pocos son los que siembran, ya hay pocos ejidatarios, quedarán u