
Lo mismo en sectores residenciales que populares, la proliferación de lotes baldíos sin bardas y convertidos en basureros o tiradero de escombro, es la constante. Pese a programar campañas de limpieza cuyo costo se aplicaría a los propietarios, autoridades municipales no han pasado del mero anuncio de manera que ni limpian, tampoco obligan a sus dueños a cercarlos, pero además reconocen que no existe un censo de los lotes baldíos que hay en la ciudad.
Aunque el Artículo 21 del Reglamento de Limpieza indica que: “Es obligación de los propietarios de terrenos baldíos, tenerlos bardados y con banquetas en los frentes que colindan con las vías públicas”, la realidad es que ni Atención Ciudadana y tampoco Servicios Públicos Municipales toman una medida al respecto. En la colonia El Campestre