Nosotros miércoles 9 de jul 2003, 11:22am - nota 18 de 19

Un testigo de la historia/ relata asesinato de Pancho Villa

Por: Miriam Barker


TORREÓN, COAH.- Corría el año de 1923. Eran las ocho de la mañana del 20 de julio, todo estaba en aparente calma, Ana María Flores Sánchez, conocida como “La Maestrita”, sólo tenía 13 años de edad. De pronto escuchó tremenda balacera, el ruido venía en dirección al puente Guanajuato, en Parral, Chih.

Ella se encontraba a varios metros de distancia, por lo que no alcanzaba a distinguir el acontecimiento. En ese momento llega un niño anunciándole en voz alta: “Acaban de matar a Villa”... Ana María comenzó a correr hacia el puente. Justo en la terminal del mismo se encontraba el cuerpo sin vida del General Francisco Villa;, pocos metros antes un cuerpo más, era Rosalío, mejor conocido como “Chalío”, él solo estaba mal herido, una bala le perforó la espalda.

Una vez que Ana María logró reaccionar y reconoció los cuerpos, apresuradamente se regresó al pueblo a pedir ayuda, llegó hasta la iglesia a comunicarle al cura tremendo suceso. Ya acompañada por él se acercó una vez más para ver de cerca a Villa, ya que no asimilaba lo que estaba sucediendo.

Ahí cerca se encontraba también el carro en que Francisco Villa se trasladaba antes de encontrarse con su muerte, junto al vehículo estaba Miguel Trillo, su secretario; detrás de la unidad, Daniel Tamayo, su asistente y el General Contreras, también herido. Él iba chorreando sangre, al parecer había perdido un brazo, sólo el destino de Villa y el de Miguel Trillo se escribieron hasta ese momento.

La gente del pueblo aún ignoraba la muerte de Pancho Villa, y es que la cloronidadora tronaba igual cada vez que empezaba el proceso del tratamiento del agua. Por lo que nadie se percató que el estruendo provenía de la balacera que se desató en contra de Villa.

Han transcurrido exactamente 80 años desde el asesinato de Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa. La maestra Ana María Flores, radicada en nuestra ciudad, a sus 93 años de edad, recuerda esos momentos como si hubieran sucedido ayer. Con una claridad y exactitud sorprendentes las imágenes vienen a su memoria, recuerdos que para ella siguen siendo muy dolorosos por la familiar cercanía que tenía con el General Villa.

La maestra está segura de que los enemigos de Pancho Villa tuvieron el tiempo necesario para planear su muerte, y con la misma claridad continúa narrando los hechos... “Tenían mucho tiempo, únicamente esperaban el momento”. Dice que Villa caminaba comúnmente por la plaza Guanajuato, pero sólo entre semana, por lo que siempre había afluencia de niños; sin embargo ese día era sábado, parecía un pueblo desolado.

Lo vieron pasar, se dirigía a visitar a una de sus tantas mujeres. Pancho Villa nunca se imaginó que ese día encontaría su muerte. Horas más tarde del asesinato empezó a llegar la gente a ver, a curiosear, “porque el gobierno nomás sabía que Villa andaba en Parral, y hacían salida de campamento o a alguna comunidad, como un simulacro, para que no hubieran autoridades en el pueblo”, comentó doña Ana María en tono de enojo, y en seguida mencionó las razones por las que los contrincantes de Villa habrían querido acabar con su vida.

“Desde mi punto de vista, Villa fue víctima del capitalismo, auspiciado por Calles desde luego y por Gabriel Chávez, quien era el jefe de los banqueros en Parral, que para mí fue el que patrocinó, el que dio facilidades a quienes lo mataron, porque un empleado de él les prestó la casa, mejor dicho el velador de la casa del banquero se salió para que entraran los asesinos, obviamente por orden del banquero Gabriel. Lo anterior, con la aprobación del Presidente Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, en ese entonces Secretario de la Defensa”, afirmó.

El cuerpo de Francisco Villa fue trasladado al hotel Hidalgo de su propiedad, para su velorio. “Ahí fue enterrado en un pozo, como un pordiosero, no había necesidad de llegar a esos extremos ya que él mismo mandó construir una capilla en Chihuahua para ser sepultado. Sin embargo su primera esposa, de nombre Luz, dio la orden de que no se lo llevaran a ninguna parte’’.

Ella comenta que además de Luz, también estaba presente Austrebertha, su segunda esposa; ambas compartían el mismo techo y al mismo hombre, pero esta última no se opuso a la decisión que tomó la primera cónyuge del General.

Una vez en el sepulcro, el cuerpo inherte de Pancho Villa fue desenterrado por los gringos para cortarle la cabeza y llevársela. Al término de estas palabras, la maestra hizo una breve pausa, y tajantemente afirmó: “Eso es lo que sé de Villa, tan cierto como si usted lo hubiera visto”, puntualizó.

Su verdad absoluta

La maestra Ana María Flores afirma que no existe ningún libro que describa la vida y la muerte del General Francisco Villa de una forma veraz, ya que todo lo que actualmente está escrito ha sido inventado, y asegura poseer la única versión original.

Conductores de la televisión y algunas instituciones del ramo de la comunicación se han acercado a doña Ana María con el propósito de convencerla de que narre todo lo que sabe acerca de Villa.

Ella no ha accedido, porque dice no encontrar ninguna finalidad positiva en ello, y que además le molesta que solamente le hagan honores a Francisco Villa, aunque en lo personal lo estimó y respetó mucho, porque lo más justo es reconocer también que hubo otras víctimas, como es el caso de Rosalío Trillo, el General Contreras y Daniel Tamayo, este último fungió como asistente de Villa, y a quien la maestra recuerda como un ranchero grandote que siempre andaba de huaraches.

Tenía nueve años, era entonces una niña muy inocente. Desde Andalucía hasta Matamoros, Coah., se dirigía caminando para poder asistir a la escuela.

Un día, junto con sus padres se traslada a Canutillo, Dgo., este lugar era el casco de una hacienda cerca de Parral, la razón fue porque Francisco Villa estaba ocupando gente que trabajara como peón.

“Lo conocía muy bien”, dice la maestra, “ya que íbamos a Canutillo a comprar el mandado, además mi mamá iba a las misas que él mandaba decir”. Doña Ana María cuenta que el General Villa quería mucho a todos los niños, y que siempre se los demostraba cuando les dedicaba un rato de su tiempo libre. Los abrazaba y los sentaba en sus rodillas para jugar con ellos, aunque Pancho Villa tenía muchos hijos, pero eso no le impedía compartir su amor con el resto de los infantes.

Sus hijos eran de diferentes mujeres y precisamente en ese lugar las tenía viviendo, en Canutillo. “Solamente ahí le conocimos tres: Soledad, Antonia y Juana, con sus hijos cada una, y en la casa grande tuvo a las dos esposas: Luz y Austrebertha. La primera era rubia y la otra morena, y las tuvo viviendo juntas y a su lado. Con Luz no tuvo hijos, ella ya murió; Austrebertha actualmente vive en México, con la cual tuvo a Pancho, Hipólito y Miguel Ángel”, comentó.

En Canutillo sólo permaneció dos años de su vida, una vez más emigró con su familia a Parral, y comenta: “Estando en la escuela comercial, frente a la plaza en Parral, vivía una familia muy rica, de esas de abolengo. Había un muchacho grandote y muy joven, de 17 ó 18 años que también estaba en la academia donde yo estudiaba, se llamaba Salvador Vaca”.

Doña Ana María recuerda que a Salvador le daba vergüenza llevar sus libros, ya que en ese entonces no había mochilas, así que a ella le pagaba 20 centavos diarios para que le cargara los útiles... “Total que estaba yo esa mañana, 20 de julio, tenía 13 años de edad, me encontraba esperando a Salvador para que me diera los útiles para llevárselos, era aquello de las ocho de la mañana cuando llegó y me dice: ¡Acaban de matar a Villa¡ Le aventé los útiles al cliente y ahí voy hasta el puente donde me encontré al primer herido...”.

UNA VIDA PLENA

Originaria de San Pedro de las Colonias, Coah., nació el 26 de julio de 1910.

*Vendió discos para fonógrafo, agujas y novelas por capítulo, para pagar la escuela. En dos años terminó su carrera de taquimecanógrafa comercial de la cual obtuvo su título.

*A los 14 años de edad ingresó como miembro del Socorro Rojo Internacional, en Parral, Chih.

*A los 30 años de edad contrajo matrimonio con el señor Candelario Muñoz Aguilar, campesino de corazón, en Gregorio García. Posteriormente nació su única hija a quien bautizó como Libertad, nombre con el que siempre se ha identificado, y porque se considera una luchadora incansable de la misma, además de que para ella no existe nada más hermoso en el mundo que la libertad que posee una persona.

*Perdió sus documentos personales en la inundación de 1960, en Santa Teresa, Coah., ya que la construcción de las casas era de material de adobe.

*Admira al escritor Carlos Monsiváis y aunque no colecciona sus libros por falta de recursos para adquirirlos, sus vecinos le regalan todos los artículos que aparecen en periódicos y revistas. Le gusta su estilo, ya que tiene una manera de escribir fácil de interpretar. Conocer a este escritor sería para la maestra una satisfacción muy grande.

*Dice no tenerle miedo a la muerte ya que es lo más natural del ciclo de vida, que todo lo que nace tiene que morir, al igual que la naturaleza y el mundo animal.

*Doña Ana María sólo pide que su pensión de maestra jubilada sea suficiente, ya que actualmente percibe poco menos de dos mil pesos mensuales, cuando otros maestros de su misma clasificación reciben más de tres mil pesos.

MUJER DE TRAYECTORIA

La vida de doña Ana María Flores ha sido muy productiva.

*En 1929 fundó el Partido Comunista Mexicano.

*Su carrera como docente comienza en el año de 1934, en San Alberto, Dgo.

*Además de sus actividades escolares, desarrolló sus inquietudes políticas con luchadores sociales del ejido Fresno.

*En San Agustín de Ulúa fundó la escuela Cuauhtémoc Cárdenas.

*En Santa Teresa, Coah., fundó e impartió clases en la secundaria General Francisco J. Mujica.

*Logró frenar la ola de violencia por la que atravesaba Gregorio García en el año de 1949, gracias a que habló con el Presidente de la República, quien ordenó por escrito se suspendiera todo acto de intimidación en dicho municipio del Estado de Durango.

*Se jubiló en el año de 1970 en el ejido El Consuelo, municipio de Matamoros, Coah., a la edad de 61 años.

*Esa autora del libro “Bandera de la Paz”.

*En 1990 organizó un paseo a favor de la paz, en la ciudad de Torreón, Coah.

*Fue dirigente del sindicato de jubilados del ISSSTE, en el periodo de 1984 a 1992.

*Junto a otros maestros laguneros fundó la Dirección Federal de Educación en la Región Lagunera.

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