La policía acudió a un internado para señoritas donde unos maleantes se habían introducido. La directora les iba mostrando a los agentes las tropelías cometidas por los vándalos. “Aquí entraron al dormitorio de la señorita Rosilita, y le robaron un reloj y unos anillos”. “¡Y nos querían comer!” -dice una alumna que acompañaba a la directora. “Luego, -continúa ésta-, entraron a la habitación de la señorita Pampanita y le robaron un collar y dinero”. “¡Y nos querían comer!” -vuelve a decir la muchacha. “Después -sigue la directora -se metieron a la oficina y sacaron las computadoras. “¡Y nos querían comer!” -dice otra vez la alumna. “Dígame -le pregunta muy intrigado un agente-. ¿Cómo está eso de que se las querían comer?”. “Sí, replica la muchacha-. Clarito oí que dijeron: ‘Vamos a robarles