Don Cornilio llegó a su casa una mañana. Al entrar vio sobre la mesa de la sala un grueso portafolios, unos libros y un sombrero de hombre. Subió a la recámara, intrigado, y encontró ahí a su mujer acostada en el lecho conyugal con un desconocido. “¡Infames! -prorrumpe don Cornilio, furibundo-. ¡Bribones! ¡Viles! ¡Canallas! ¡Gentuza despreciable, torpe y de evidente mal vivir!”. “Y esto no es nada, Cornilio -gime afligida la señora-. ¡También me vendió una enciclopedia!”. (Y de artes mecánicas, para colmo, que no tenía ninguna aplicación en el hogar)... No es que la caballada del PAN esté flaca para la próxima elección presidencial: es que el PAN no tiene caballada para esa elección. A menos que el apóstol Santiago o el arcángel San Miguel bajen del cielo a ofrecerse como candidatos, Acció