En el bar un hombre joven y galano bebía su copa. Se le acerca una muchacha de buen ver y le dice: “¿Me invitas un trago, guapo?”. “Lo siento mucho -responde él-. Padezco una enfermedad sexual que me impide todo trato con mujeres”. “¿Qué enfermedad sexual es ésa?” -se inquieta la muchacha. Responde el joven: “No tengo dinero”. (Acierta entonces don Algón cuando dice: “No tengo sex appeal; pero tengo cheque appeal”)... Se llevó a cabo el día de campo de la iglesia. El reverendo Cockhound, pastor del templo, condujo a una de sus feligresas a un umbroso paraje en la floresta, y ahí, bajo un olmo (ya se sabe: “El deseo bajo los olmos”), la invitó a cumplir el bíblico mandato: “Creced y multiplicaos”. Le dijo: “Mira: yo ya estoy crecido”. Estaban ya cumpliendo el acto (en la posición del mision