Doña Jodoncia soñó que su esposo se estaba refocilando al mismo tiempo con una morena y una rubia. Se despertó por la impresión de aquel erótico ménage à trois. "-¡Martiriano! -le grita hecha una furia tras despertarlo con una sacudida-. ¡Eres un lúbrico degenerado, un verraco salaz! ¡Te vi en mis sueños follando con dos mujeres a la par!”. “-Pero, mujer –intenta defenderse el lacerado-. Eso fue sólo un sueño mendaz. ¿Por qué me reprendes con tan feas maneras?”. Responde doña Jodoncia, airada: “-¡Porque si eso haces en mis sueños, qué no harás en los tuyos!”... Libidiano conoció en la fiesta a una chica de busto opulento, ubérrimo, magnificente. Llevaba la muchacha un gran collar de perlas que le caía en sartas sobre el opimo pecho. Le dice Libidiano con