
Dado el incremento en los productos de la canasta básica, familias enteras han recortado su gasto. En la imagen, amas de casa de compras en el mercado Alianza. (Fotografía de Sergio Reyes)
A doña Martha Cázares ya no le alcanza el “chivo” como hace algunos meses, por lo que se ha visto obligada a realizar algunos cambios, sobre todo en su alimentación.
Antes, según sus cuentas, con 300 pesos podía comprar y hasta darse el lujo de elegir qué aceite llevar a casa para sus comidas, además de llevar hasta un kilo de carne tipo cocido para su caldo y un pollo pequeño. Pero eso no era todo, también llevaba entre sus bolsa una cartera con hasta 30 huevos, un poco de jamón y algunos artículos para la limpieza de su hogar.
Ahora, esto ya no es posible. Su kilo de carne y su “pollito”, dice, se han convertido en “papitas y nopalitos”, pues no alcanza para más. “Aunque de vez en cuando, hacemos todo lo posible por comer carnita una vez a la semana, por lo menos para darle sabor a