
Con ayuda de perros amaestrados, los soldados buscaban algún artefacto explosivo dentro y fuera de la Subprocuraduría de Justicia Laguna Durango, que recibió amenaza de bomba que resultó falsa.
En seis minutos el interior del edificio de la Subprocuraduría de Justicia de la Región Laguna Durango quedó solo, luego de recibir una amenaza de bomba. Al lugar llegó una veintena de elementos del Ejército para revisar y registrar todos los vehículos en el estacionamiento.
Al filo de las 10:30 horas, el subprocurador Alejandro Moreno Valadez recibió una llamada del Centro de Control, Cómputo y Comando (C-4), para avisar de la amenaza y solicitarle que desalojaran el edificio.
Alrededor de 65 trabajadores de la Subprocuraduría de Justicia y cerca de 100 personas que había en esos momentos realizando trámites diversos, salieron del edificio en tanto llegaban los soldados.
Todos los vehículos sin excepción, unos 90 en total, fueron revisados de forma minuciosa por las fuerzas federales