El galán joven convenció por fin a la hermosa chica de que fuera con él a un motelito de corta estancia o pago por evento. Ahí los dos se despojaron de sus ropas, y ya se disponía el muchacho a comenzar las acciones del foreplay cuando ella le dijo que mejor no, y empezó a vestirse nuevamente. “¿Qué te pasa? -le dice él con enojo-. ¿Acaso esperabas al Príncipe Azul?”. “No tanto -responde ella-. Simplemente esperaba al Príncipe Biendotado”... Las damas de la Sociedad Protectora de Animales hacían campaña en las escuelas. Le pregunta una de ellas a un niño: “Tu mamá ¿tiene un abrigo de pieles?”. “Sí, -contesta el chamaco-. Tiene un abrigo de piel de zorro”. Le dice la señora al chiquillo: “¿Y no te has puesto a pensar en todo lo que tuvo que sufrir el infeliz animal de donde salió esa piel?”