Un mes ha transcurrido y en la tumba de César Moreno no hay novedad. Su esposa sigue a vuelta y vuelta. Del edificio de Seguridad Pública a la Presidencia Municipal y viceversa. A un mes de su muerte, a la familia del policía que tenía 20 años en la corporación todavía no le definen si murió en cumplimiento de su deber, y sus honores están pospuestos.
En la antesala de la oficina del alcalde José Ángel Pérez aguarda desde hace dos horas Ana María Reyes, esposa César, quien perdió la vida de dos impactos de bala a manos de un policía federal al despuntar el alba del 8 de septiembre pasado.
Como en otras ocasiones, Ana María se fue a su casa sólo con la confianza y la paciencia que le piden los asesores del alcalde, quienes dicen “que por el momento no es conveniente moverle hasta que se