Carrenio, joven culto y educado, invitó a salir a Nalguiria, muchacha de opulentas formas pero de cultura exigua. Al final de la cita le dice él en su automóvil: “Estaré lejos los próximos seis meses, Nalguiria, pues voy a estudiar a otra ciudad. ¿Aceptarías tener conmigo una relación epistolar?”. “A ver -responde ella-. Enséñame la pistola”... El marido llevó a su esposa a montar a caballo. “Oye -dice temblando la señora-. Tú sabes que nunca me he subido a un caballo. Y me informaron que éste, de nombre ‘El Flamazo’, es un animal salvaje, de carácter violento, y que jamás ha sido montado por nadie”. “Tú súbete -responde el tipo-. Aprenderán juntos”... A veces la raíz original de una palabra ayuda a comprender cabalmente la acción o cosa que el término denota. La voz “parlamento”, por ejem