Inepcio, ardiente cuanto inexperto jovenzuelo, trataba en vano de obtener los favores de Pirulina, muchacha diestra en los variados lances del amor. Le dijo, ya desesperado: “Si no accedes a lo que te pido, Pirulina, dame al menos la luz de una esperanza”. “Lo siento -responde ella-. Por esta vez tendrás que buscarte una lámpara de mano”. (No le entendí)... Doña Panoplia, señora de la alta sociedad, se encontró con una ex sirvienta suya a la que hacía mucho tiempo no veía, y se sorprendió al verla elegantemente vestida. “¡Mary Thorn! -profiere con asombro-. ¿Qué hiciste para poder comprar un vestido así, tan caro?”. Responde la mucama: “Quitarme los baratos, señora”... Se suele culpar a la pobreza de la inseguridad reinante en el País. Muchos otros países pobres hay, a más de México, y en