Es lamentable que AMLO y el FAP arrastren al PRD en su demanda -chantaje, más bien dicho- de que se anule la Alianza por la Calidad de la Educación, y que renuncien varios funcionarios de Gobierno, entre otras varias y variadas exigencias, como condición para dialogar sobre la reforma petrolera. Las pretensiones del ex candidato son de tal manera exorbitantes que se antojan absurdas, y hacen pensar que López Obrador está ya fuera de quicio. Ciertamente AMLO actuó bien al impedir que el Gobierno sacara adelante su reforma sin contrastarla primero con las opiniones de los diversos sectores del País, pero hoy por hoy se equivoca cuando se cierra al diálogo que primero pidió y ahora condiciona en forma prepotente... Doña Cotilla, esposa del señor Porras, le pidió a su marido que la llevara a u