
Cientos de zimbabwenses hacen fila afuera de un banco con la esperanza de sacar dinero del Banco de Reserva, con nuevos billetes de mil dólares de Zimbabwe -aproximadamente un dólar norteamericano, y no lo suficiente para comprar una barra de pan- en Harare, Zimbabwe. La falta crónica de dinero, la hambruna, la escasez en los mercados, los constantes apagones y los cortes de agua acompañan a la hiperinflación
que alcanza oficialmente 11.2 millones por ciento, pero estimada en un 40 millones por ciento.