
A pesar de que Isaac Ochoa (izq.) a lo largo de sus 25 años ha practicado el deporte de manera profesional, lejos del alcohol, el cigarro y los malos hábitos, el destino lo tiene luchando contra el Síndrome de Marfan. En la imagen aparece en compañía de su familia.Isaac Ochoa tiene 25 años y siempre ha llevado una vida sana, lejos de los vicios y muy cerca de su deporte favorito, el basquetbol. Pese a esto, Isaac se enfrenta hoy al enorme reto de sobrevivir a un extraño mal congénito conocido con el Síndrome de Marfan.
A veces en la larga excursión que puede llegar a ser la vida, no es suficiente con alejarse del alcohol, el cigarro, las drogas y los malos hábitos, para contar con una buena salud, con un futuro o por lo menos una estancia prolongada sobre la Tierra, también se requiere algo de suerte, un aspecto poco relevante para quienes son escépticos, pero que en casos como el de Isaac Ochoa, confirman la irónica frase que dice: “La vida es el bien más incierto”.
A sus 25 años de edad Isaac Ochoa recibió una lamentable condena, de nada valió