Empieza esta columna con un cuento de gusto deplorable. Las personas que no gusten de leer cuentos de gusto deplorable suspendan en este mismo punto la lectura... Una señora fue con el médico y se quejó de que constantemente se le escapaban gases. El facultativo le pregunta después de examinarla: “Usted se ha hecho varias operaciones para restirarse la piel ¿no es cierto?”. “Así es, doctor -reconoce la mujer-. Me he hecho ya seis liftings”. “He ahí la causa del problema. -dictamina el médico-. Cuando cierra los ojos se le abre atrás”... El padre Arsilio estaba en la puerta del convento con la madre superiora cuando acertó a pasar por ahí una muchacha de tacón dorado. Con voz de retintín le dice al sacerdote: “Adiós, guapo”. Responde él: “Adiós, mujer bendecida”. La reverenda madre le recla