La esposa de don Algón fue con él muy temprano a su oficina, y le pidió que cuando llegara su secretaria le dictara una carta de recomendación para un sobrino suyo. El ejecutivo oyó que ya había llegado la muchacha, y la llamó por el interfón: “Venga por favor, señorita Rosibel”. Por el mismo medio pregunta la muchacha: “¿A lo de siempre, jefe, o llevo libreta y lápiz?”... Don Poseidón le dice a su mujer, doña Holofernes: “Siento un extraño dolor que me comenzó en los pies, me subió por las piernas, llegó al vientre, pasó al pecho y ahora me va por el cuello”. “Ponte listo -le recomienda ella-, y cuando el dolor te llegue a la cabeza quítate el sombrero, para que se te vaya por arriba”... Una mujer se estaba ahogando en el mar. El hombre que la acompañaba pidió auxilio desesperadamente, pu