Babalucas logró por fin que Nalgarica, la guapa vecina del 14, accediera a sus eróticas solicitaciones. Ella puso una sola condición: que Babalucas usara preservativo. Jamás había él visto uno, de modo que fue a una farmacia y le pidió al encargado que lo instruyera en el empleo del útil artilugio. El farmacéutico tomó un condón, y con la mano derecha procedió a desenrollarlo en los dedos índice y cordial de la izquierda. “Así se usa el preservativo”, dijo a Babalucas. Esa noche, al empezar las acciones amorosas, Nalgarica le pidió a su anheloso galán que se pusiera la protección citada. El badulaque tomó el preservativo, y con la mano derecha procedió a desenrollarlo en los dedos índice y cordial de la izquierda... Dos sujetos veían a través de sendos agujeros en la cerca de madera a las