Don Estiptio sufría un grave episodio de constipación, o sea estreñimiento. Llamó por teléfono al boticario de la esquina -uno de los de antes- y le contó su mal. El droguero le dijo que acudiera a su farmacia, y le indicó que midiera cuidadosamente, en pasos, la distancia que mediaba entre el baño de su casa y el mostrador de la farmacia. Hízolo así don Estiptio. Cuando llegó a la droguería el boticario le preguntó cuántos pasos había contado entre un punto y el otro. “Son exactamente 672” -le informó el constipado. “Muy bien -responde el farmacéutico-. Necesitaba ese dato porque voy a prepararle una drástica pócima catártica, hidragógica, colagógica y altamente purgativa. El dicho remedio hará un efecto fulminante, tanto que apenas tendrá usted tiempo de llegar desde aquí al baño de su c