La señora le dice a su marido: “Necesito otra plancha”. Pregunta el esposo: “¿Qué le pasa a la que tienes?”. Responde la mujer: “Le pasa lo mismo que a ti: tarda mucho en calentarse; muy pronto se le acaba el calor, y ya no tiene resistencia”... Venancio recibió en su casa la visita de su amigo Curro. Escanció un par de chatos de manzanilla y puso unas aceitunas frente al visitante. Dice el tal Curro: “En realidad acabo de comer. Solamente voy a picar”. Y así diciendo se comió todas las aceitunas. Fue Venancio y trajo unas lonchas de jamón serrano. “Te dije que acabo de comer -vuelve a decir el Curro-. Solamente voy a picar”. Y se acabó todo el jamón. En seguida colocó Venancio en la mesa un plato de sardinas en aceite. “Acabo de comer, ya te lo dije -repite el Curro-. Picaré nada más”. Y