La economía nacional siempre ha estado prendida con alfileres. Hoy por hoy esos alfileres están representados por el alto precio del petróleo. En virtud de esa favorable circunstancia nos hemos podido mantener a flote, pero día llegará en que el fluctuante precio de esa volátil mercancía vuelva a su nivel, y entonces será el llanto y el crujir de dientes. Recomiendo entonces austeridad en el gasto público y manejo prudente en las finanzas. Cualquier endeudamiento es peligroso, pues la efímera bonanza que ahora vemos no puede durar mucho... Cumplido está mi deber de orientar a la República. Ojalá escuche mi recomendación de austeridad. Procedo ahora a contar un chascarrillo que tiene tres defectos: es muy largo, no es muy bueno, y es inverosímil. Las personas que no gusten de leer cuentos m