
En esta toma aérea se aprecia la lenta marcha de las aguas del río Nazas a su entrada a la zona conurbada de La Laguna. (Fotografía de Ramón Sotomayor)Decenas de laguneros acuden al lecho del río para ver la avenida; en la espera sacan la guitarra, la trompeta y las cervezas.
Desde la media noche del martes, decenas de laguneros hicieron altar de fiesta sobre el puente plateado que une a Torreón con Gómez Palacio. Como si se fuera a presenciar un ritual sagrado, donde el lecho del río Nazas sería rebautizado con las caudalosas aguas que bajan de las presas a una velocidad de 250 metros cúbicos por segundo. Personas de todas las edades esperaban rendirle un tributo al preciado líquido que adornaría el lecho del Nazas.
Para las 3:00 de la mañana, familias enteras, parejas de enamorados, grupos de amigos, fotógrafos y uno que otro solitario, que sumaban unas 500 personas, ya habían separado su lugar en la historia. Una parte de los espe