
José camina junto a su esposa Inés por las calles de tierra de la colonia Vista Hermosa, la cual está ubicada sobre el cauce del río.Su hogar aún muestra los estragos de la avenida del río en el 91. Las cuarteaduras en el techo y paredes son cada vez más grandes; el peligro de que se derrumbe es latente. Sin embargo, Maura Ramírez se resiste a dejar su casa, aunque esto represente perder la vida.
Su humilde vivienda se localiza en la colonia Vista Hermosa, a escasos metros de las márgenes del río Nazas, el cual luego de 17 años volverá a traer agua. “Yo no me voy de aquí, me quedo, si nos toca de malas, nos toca a los dos, no puedo dejar a mi hijo solo”, comenta.
José Gómez, de 88 años, opina lo contrario. Él y su esposa Inés están dispuestos a dejar su jacal, construido de madera y cartón a dos metros del cauce del río. Como no tienen familia, la pareja prefiere dormir en una banca de la Plaza de Armas, antes que a