Dos añosos amigos hablaban de sus respectivas cónyuges, ambas bastante más jóvenes que ellos. Con tono lamentoso decía uno: "-No encuentro la manera de hacer feliz en la alcoba a mi mujer. Me esfuerzo en la medida toda de mis posibilidades, y ella queda tan fría que a su lado un iceberg es una ardiente brasa". "-Yo soy más realista que tú -contesta el otro-, y he hallado la perfecta manera de dar felicidad a mi esposa en la recámara". "-¿Ah sí? -se interesa el otro-. ¿Cómo le haces?". Responde el señor: "-Le digo que vamos a ir a Las Vegas. Eso la hace inmensamente feliz"... Todos los directores de la empresa fueron llamados a una junta con el presidente de la compañía. Uno por uno iban entrando a la oficina del alto ejecutivo. Al final quedó solamente el director más joven. Nervioso, llen