Un triciclo utilizado como negocio ambulante y algunas pertenencias personales localizadas a un costado de la carretera del ejido Estación Noé, fueron el preludio de un macabro hallazgo, pues a 200 metros de allí permanecía el cuerpo sin vida de Pedro Valles Hernández, asesinado con una roca que destrozó su cabeza.
Las primeras indagatorias establecen que dicho homicidio ocurrió en un paraje ubicado en los límites de los ejidos María Antonieta y Manila, ambos pertenecientes al municipio de Gómez Palacio.
A tres metros del canal de riego del primer ejido se localizó el cuerpo de Valles Hernández, quién contaba con 68 años de edad, era originario del ejido Dolores y se dedicaba a la venta de refrescos, aguas y dulces, utilizando como medio de transporte un triciclo.
El agente investigador