Nosotros domingo 31 de ago 2008, 1:10pm - nota 51 de 51

Tecnoestrés, mal del nuevo siglo

El Universal
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El tecnoestrés es la nueva enfermedad del siglo XXI.

La población entra en conflicto ante la dificultad de compaginar la tecnología con su vida cotidiana.

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Si ha sentido angustia, tensión, nerviosismo, sofocación y apabullamiento por no saber manejar los nuevos equipos electrónicos y de comunicación, usted lo que tiene es tecnoestrés.

Este mal es la nueva enfermedad del siglo XXI. Se conoce en países industrializados desde hace dos décadas, pero en México comienzan a presentarse los primeros casos.

María Teresa Pinelo Nava, con maestría en Orientación Psicológica por la Universidad Iberoamericana y Posgrado en Biología del Cerebro y Conducta por la Universidad Abierta de Inglaterra, asegura que el tecnoestrés es una situación común en la vida moderna, que se presenta cuando hay un conflicto o dificultad en nuestras relaciones con la tecnología y su adopción en la vida cotidiana.

POCO CONOCIDO EN MÉXICO

Aunque ya se ha estudiado bastante en países como Estados Unidos y Japón, que cuentan con poblaciones con un alto uso de tecnología, la especialista destaca que el tema en México es poco conocido, pero está vigente. De la población mexicana que padece estrés, se estima que 25% presenta síntomas relacionados con la tecnología y el trabajo.

El tecnoestrés, explica la especialista, se presenta en tres momentos: el primero cuando la persona se enfrenta a las miles de opciones que ofrece la tecnología y que no sabe cómo adaptarla a sus necesidades.

Por ejemplo, añade, cada día se vuelve más difícil elegir un celular, una laptop, una televisión o hasta un microondas, por las miles de opciones que hay en el mercado nacional. El segundo momento que una persona puede sufrir de tecnoestrés es cuando “ya adquirimos esta tecnología y la hicimos parte de nuestra vida, pero nos enfrentamos a dificultades en su uso”.

Por ejemplo, agrega, qué hacer cuando se congela tu computadora, cómo conectar una pantalla con su home theater, cómo operar un iPod o cómo utilizar una lavadora que tiene miles de botones.

El tercer momento generador de estrés ligado a la tecnología es cuando el aparato deja de ser de última generación y empieza a ser rebasado por nuevos modelos o volverse obsoleto, o bien, cuando presenta fallas.

María Teresa Pinelo asegura que en este último punto, hay personas que se angustian por tener lo más actualizado en aparatos tecnológicos, lo que ocasiona que gasten más dinero para obtenerlo.

Desde su experiencia, el tecnoestrés impacta a todos los que hacen uso de la tecnología, ya sea niños, jóvenes y adultos, independientemente de la actividad a la que se dediquen, ya que surge por igual en situaciones laborales, del hogar o de ocio.

También, aclara que el tecnoestrés no distingue clases sociales, “porque hasta en el pueblo más alejado ya se encuentra la tecnología, a través del uso de computadoras, teléfonos satelitales o simplemente con la presencia de los juegos de máquinas”, expone.

ADICCIÓN A LA TECNOLOGÍA

La también egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México señala que el tecnoestrés no es un problema de salud grave pero, como cualquier tipo de estrés, sino se controla, al paso del tiempo podría afectar la salud. Sus principales manifestaciones son reacciones fisiológicas como tensión, nerviosismo, bloqueo y hasta palpitaciones.

Para la especialista, la tecnología llegó para facilitar la vida de la gente, por lo que hay que disfrutarla y evitar que su utilización se convierta en una adicción para los usuarios.

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