La maestra le preguntó con severidad a Pepito: “¿Por qué no viniste ayer a la escuela?”. Contesta el chiquillo: “Porque tuve un problema sexual”. “¿Un problema sexual? -se azora la mentora-. ¿Qué clase de problema sexual?”. Responde Pepito: “No vine porque se me hincharon los éstos”... Yo soy vehemente partidario de que la mujer tenga derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Pero sobre su cuerpo, no sobre el de otro ser humano. El poder de decidir sobre la vida de otra persona, sobre su destino, eso ni el feminismo más radical lo puede defender. En tal virtud esta columnejilla tributa un gran aplauso -dado con las dos manos, para mayor efecto- al secretario de Salud, doctor José Ángel Córdova Villalobos, quien dijo: “Como médico y maestro de embriología sé perfectamente que la vida de un