Por Cristal Barrientos Torres
El Siglo de Torreón
TORREÓN, COAH.- El ruido de sus tacones se pudo escuchar en el interior de la presidencia municipal. Vestidos de mujer, maquillados y con las piernas recién depiladas, la comunidad gay pidió una vez más, respeto a sus preferencias sexuales.
La cita era a las once de la mañana. Tardaron en llegar, pero uno de ellos pedía paciencia a los reporteros y fotógrafos: “si no vienen, yo sola entro”. Uno a uno arribaron a la explanada de la presidencia municipal.
Esta vez los integrantes de la comunidad gay cumplieron su amenaza: llegaron vestidos de mujer. Sus faldas cortas, el excesivo maquillaje y los peinados estrafalarios, no dejaban ninguna duda. Tampoco los movimientos de su cuerpo y el tono de su voz.
Todavía faltaban más