Tres señoras hablaban del comportamiento amoroso de sus respectivos maridos. Dice la primera: “El mío es consejero matrimonial. Antes de hacerme el amor me da un ramo de flores y una caja de chocolates. Eso me gusta mucho”. Dice la segunda: “El mío levanta pesas. Me hace el amor con energía y fuerza. Eso me gusta mucho”. Dice la tercera: “El mío es publicista. Se pasa todo el tiempo sentado al borde de la cama diciéndome lo mucho que me va a gustar cuando me haga el amor”... La india piel roja le dice con alegría a su novio: “¡Una buena noticia, Pitohawk! ¡Ya no serás El Último de los Mohicanos!”... Libidiano, galán concupiscente, le pidió a Dulcilí, muchacha de buenas familias, la entrega del íntimo tesoro que ella guardaba incólume para entregarlo la noche de sus nupcias al hombre al que