Don Bútago Pedales se salía todas las noches de su casa. "-Voy a la cantina a echarme una cervecita -decía a su mujer-. Vuelvo enseguida". No volvía el grandísimo bellaco sino hasta que el Sol asomaba el nalgatorio por los confines del oriente. Cansada de tales desmesuras la esposa de don Bútago se dispuso a hacer frente a los desvíos de su dipsómano marido. Una de tantas noches éste le dijo, como de costumbre: "-Ahorita vengo, vieja. Voy a la cantina a tomarme una cervecita". "-¿Quiere una cervecita mi amorcito? -dice melosa la señora, con aviesa sonrisa de través-. Aquí tengo toda la cerveza que mi viejito quiera". Así diciendo abre la puerta del refrigerador, y el temulento pudo ver 50 botellas de cerveza, de todas marcas, tipos y procedencias: pilsen, pale ale, porter, Munich, lager, s