Por María Cecilia Aguilar Acuña
El Siglo de Torreón
SAN PEDRO, COAH.- Fue una tromba nunca antes vista. Hombres, mujeres y niños permanecían en la zozobra dentro de sus hogares. El silencio de la noche fue irrumpido por la precipitación pluvial que abrió la tierra en grietas impresionantes.
José Ventura Rodríguez Morín, oriundo de este ejido netamente carbonífero y candelillero, no podía creer lo que sus ojos veían como consecuencia de la tormenta que azotó a la región hace dos semanas. Si bien es cierto que en el lugar cada que llueve, “parece que la tierra se abre”, la magnitud de este fenómeno provocó que las “abras”, crecieran en profundidad y extensión.
Mala Noche, un poblado que de este municipio queda a una hora y media de camino, es habitado por 35 f