Capronio, sujeto ruin y desconsiderado, le agarró las pompas a su esposa cuando salía de la regadera, y le dijo con burlón acento: “Si éstas estuvieran firmes no necesitarías usar faja”. Ella sintió la ofensa, pero no contestó nada. Días después el majadero tipo le agarró las piernas a la señora y le dijo: “Si éstas estuvieran firmes no necesitarías usar medias elásticas”. Tampoco respondió ella. Y una semana después, cuando la señora salía de ducharse, el vil Capronio le agarró las bubis y le dijo con el mismo tono grosero: “Si éstas estuvieran firmes no necesitarías usar brasiére reforzado”. La señora no pudo aguantar más. Le agarró a Capronio la entrepierna y le dijo: “Y si ésta estuviera firme yo no necesitaría usar a tus amigos”... El Consejo Coordinador Empresarial hizo pública la in