El juez le pregunta al muchacho con voz grave: “Antes de que cumpla mi deber, joven, ¿tiene usted algo qué decir? Si lo tiene, dígalo ahora mismo, porque después será muy difícil que pueda usted hablar”. “No, señor juez -contesta el muchacho-. No tengo nada qué decir”. “Muy bien -replica el juez-. Entonces los declaro marido y mujer”... La mamá de Pepito le dice: “No sé qué regalarle a tu papá el día de su santo”. “Regálale unos guantes” -le recomienda el niño-. “¿Unos guantes? -se asombra la señora-. Estamos en pleno verano, Pepito”. “-Sí -responde él-. Pero la muchacha siempre le dice a mi papá: ‘¡Saque las manos de ahí, señor. Las trae muy frías!”... El marido le pide a su señora: “Burcelaga: saca una mesa y dos sillas a la calle”. “¿Para qué?” -se asombra ella. “¿Lo olvidaste? -le dice