Hoy aparece aquí un cuento de subido color: "Pinocho y las mujeres". Viene al final de esta columnejilla. No deben leerlo las personas decentes, honorables, discretas, moderadas, virtuosas, recatadas y constreñidas en los límites de la moral... Dos ratoncitos iban por una calle citadina. Uno de ellos vio una botella de tequila que alguien había tirado y que conservaba todavía un resto de licor. "-Vamos a echarnos un trago" -propone uno de los ratoncitos. "-No, gracias -dice el otro-. Soy abstemio". "-Pues yo sí le entro" -replica el primero. Y así diciendo apura lo que quedaba en la botella. Minutos después ya estaba más borracho que oficinista en día de pago. En eso venía un tráiler. "-Lo voy a detener" -declara el ratoncito temulento. "-¡Estás loco! -clama espantado el otro-. ¡Te va a ma