
La represión de la preferencia sexual conduce a llevar una ‘doble vida’ o a vivir una realidad que no se quiere.
Cuando la presión social y el mandato familiar exigen sostener una relación heterosexual, tanto hombres como mujeres viven “encerrados en el closet”, tratando de ocultar sus preferencias sexuales.
El psicólogo clínico José Antonio Miranda, explica que anteriormente se creía que la vida sexual era utilizada sólo para la reproducción, para en la que debería de concluir cualquier relación de pareja.
Sin embargo, las cosas cambiaron “cuando se le agregó placer a esta necesidad de reproducción, ya que placer es algo subjetivo... es entonces cuando las parejas comienzan a ejercer su sexualidad como mejor les parecía”, detalló el psicólogo.
Hace 25 años, comenta, la homosexua