Las personas pudibundas no deberían leer el cuento con que empieza hoy esta columnejilla. Lo leyó doña Tebaida Tridua, Presidenta ad vitam interina de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, y fue acometida por un espasmo saltatorio y mímico: empezó a brincar en modo incontenible, al tiempo que hacía visajes y muecas muy impresionantes. De no ser por el bigote se habría parecido a Lon Chaney en “El hombre de las mil caras”. (Lon Chaney no tenía bigote, efectivamente, pero doña Tebaida sí). Una vez hecha la advertencia anterior procedo a relatar el citado chascarrillo... Un señor acudió al consultorio de un terapeuta sexual y le dijo: “Mi mujer es sumamente fría, doctor. ¿Qué debo hacer para que ponga más emoción en el momento erótico?’’. Sugiere el profesional: “Cuando realice usted con ella e