La señorita Masteta era dueña de un espléndido tetamen. Cierto día fue con el cardiólogo a fin de que le oyera el ritmo del corazón. Le pide el médico a su asistente: "Nursilia: tráigame por favor dos estetoscopios. Esto tengo que oírlo en sonido estereofónico”... En el bar un sujeto invitó a una linda muchacha a ir con él a su departamento. “¡Estás loco! -rechaza ella la invitación-. ¡No acostumbro salir con un perfecto extraño!”. Replica el individuo: “Entonces ando de suerte. Estoy muy lejos de ser perfecto”... Don Pipilio y doña Poponia sostenían su enésima riña conyugal. Ella, furiosa, le grita: "¡Estoy harta! ¡Me voy a casa de mi madre!”. "¿Cómo que te vas a casa de tu mamá?” -le dice muy molesto don Pipilio-. ¡Desde hace cinco años vive con nosotros!”... Un señor iba por la calle cu