Mañana contaré aquí el deplorable chascarrillo titulado "Pinocho y las mujeres". Doña Tebaida Tridua, Presidenta ad vitam (interina) de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, leyó ese cuento y sufrió un insulto apoplético de cuarto grado. Fue necesario administrarle una poción vomipurgante para sacarla del penoso trance provocado por aquel sicalíptico relato. ¡No se lo pierdan mis cuatro lectores!... Ignoro cómo se llamaba ese sujeto, mas por mal nombre le decían "El piojo". ¡Vaya mote! Siquiera le hubieran dicho "El Pediculus Humanis Capitis", nombre científico de ese desagradable insecto cóccido, malófago, psocóptero, anopluro y homóptero. Pero no: "El piojo". Se encalabrinaba mucho el lacerado al oírse llamar con ese remoquete, pero de nada valía su iracundia: "Piojo" por aquí, "Piojo" por