
Aunque los europeos parecen contentos con una propuesta de integración económica, rechazan sin dudar una integración política que parecería el siguiente paso lógico. (Archivo)La razón, en alguna medida, estaría en la reacción creada por el exceso de normas impuestas por los organismos centrales de la Unión, controlados por una élite que favorece la integración política europea.
Mientras muchos en Latinoamérica y Estados Unidos ven a la Unión Europea como el ejemplo a seguir, algunos y muy distinguidos ciudadanos de ese continente cuestionan tanto el modelo como su razón de ser y señalan que el “viejo continente” parece dirigirse a un globalizado nuevo medievalismo.
“El camino que se ha seguido los últimos 50 años necesita una reforma radical”, comentó Giandoménico Majone, el respetado especialista italiano en temas de Gobierno y muy directo crítico de lo que considera como el déficit democrático en la Unión Europea. “No se puede utilizar el mismo instrum