Jactancio, joven presumido, pasó en el bar al lado de una chica. Le dijo con acento seductor: “Con permiso, guapa”. No se dio cuenta de que junto a la muchacha estaba su novio, un tipo de 2 metros de altura. El toroso sujeto agarró por las solapas a Jactancio y le gritó en la cara: “¿Cómo dijiste, imbécil?”. Tragando saliva responde el insolente: “Dije: ‘Con permiso, guapa... sar”... Le pregunta un tipo a otro: “¿De qué murió tu abuelo?”. Responde el otro: “Lo mató el peso del tiempo”. “¿El peso del tiempo? -se extraña el que preguntaba-. Será el paso”. “No, el peso -confirma el otro-. Se cayó un reloj de pared, y él estaba abajo”... En la quietud del paisaje iluminado por pensativa luna vagarosa, se inclina Babalucas sobre su novia y le dice con voz ensoñadora: “Me pregunto una cosa, Fila