Pepito le pidió a su papá que le comprara una bicicleta. “No puedo, hijo -le respondió el señor-. Tu madre y yo apenas ganamos para los gastos de la casa. Incluso la tenemos hipotecada en un millón de pesos”. Esa noche el padre de Pepito oyó ruidos extraños en la planta baja. Era Pepito, que iba saliendo con su velicito. “¿Qué haces?” -le pregunta el señor. “Me voy de la casa” -responde muy decidido el niño. “¿Por qué?” -le pregunta asombrado el señor. Contesta Pepito: “Hace un rato pasé por la recámara de ustedes, oí que tú gritabas muy agitado: ‘¡Me voy, me voy!’. Mi mamá decía: ‘¡Yo también, yo también!’. ¡De pen... me quedo en la casa yo solo, con una hipoteca de un millón de pesos y sin bicicleta!"... Elba Esther Gordillo, presidenta del SNTE, reconoció en Xalapa uno de los vicios más