Aquella pareja estaba pasando su luna de miel en Cancún. Le dice la insaciable noviecita a su exhausto, agotado y exánime marido: “¡Pero, Feblicio! 2 mil pesos nos está costando el cuarto cada día ¿y tú quieres tomarte un descanso?”... La adivinadora de la suerte le informa a la muchacha: “Pronto llegará a tu vida un hombre rubio y de ojos azules”. “¿De veras? -se entusiasma ella-. ¿Cuándo?”. Responde la mujer: “Eso podrá decírtelo mejor tu ginecólogo. Yo lo único que sé es que estás embarazada”... Aquella joven mujer trabajaba en una guardería. Le dice su marido: “No sé qué te pasa, pero nomás empiezan las vacaciones te noto inquieta, preocupada”. “Tienes razón -responde ella-. Me angustio pensando que mis pobrecitos niños están solos con sus mamás”... Si queremos dejar de ser un país del