
Con el deseo de alcanzar “el sueño americano”, Arnulfo Méndez, de 30 años, salió de su natal El Salvador, dejando en casa a su mujer y dos hijas, con la esperanza de regresar y ofrecerles un futuro mejor. Ahora, éste es incierto, pues se encuentra en una cama y a miles de kilómetros de su familia, tras perder sus piernas.
Su trágica historia inició un primero de julio, cuando salió de casa. Lo acompañaban dos de sus amigos.
Con 500 dólares en la bolsa, un par de pantalones y un par de camisetas y con la bendición de sus dos hijas, partió en busca de su sueño.
Luego de varias horas en autobús, los tres viajeros llegaron a Guatemala, donde tomaron una balsa. “Al llegar le pagué a un picabus (combi) para que me llevara a la frontera con México”.
“Me dejó en un pantano, tuve que caminar