A mis alumnos solía yo hacerles una demostración sencilla. Les pedía que imaginaran que toda la superficie del negro pizarrón era la representación de lo que no sabemos.
-Como en este momento no sabemos nada -les decía-, tampoco sabemos que no sabemos.
Luego dibujaba con un gis un círculo pequeño, y lo rellenaba con el mismo blanco de la tiza.
-Pero de pronto llegamos a saber algo -continuaba yo-. Esto representa lo que sabemos. Ahora sabemos que no sabemos lo que está en la frontera del círculo blanco con la inmensidad de lo negro.
Seguía ampliando el círculo, y les decía:
-Conforme sabemos más, sabemos que ignoramos más, pues más cosas sabemos que hay que no sabemos, y son más los puntos que nuestro conocimiento toca de aquello que no conocemos.
-De ese modo -terminaba mi explicaci