He aquí una pesada broma que cualquiera de mis cuatro lectores puede jugarle a algún amigo. Cuéntele la siguiente historia: “Estos eran tres enanitos. Cierto día uno de ellos dijo a los otros dos: ‘Creo que de todos los hombres del mundo yo soy el que tiene las manos más pequeñas. Iré a Londres; visitaré el edificio de Guinness World Records Ltd. (184-192 Drummond Street, 3rd Floor); y pediré a quienes hacen el libro de récords que den constancia de que tengo las manos más pequeñas del mundo’. Hizo el viaje, en efecto, el enanito y dos semanas después regresó lleno de júbilo. ‘¡El señor Guinness me dio el certificado! -anunció feliz-. ¡Soy el hombre que tiene las manos más pequeñas del mundo!’. El segundo enanito dijo entonces: ‘Yo creo que de todos los hombres de la Tierra soy el que tien